Bueno es recordar que, gracias a las innumerables equivocaciones de unos pocos que arriesgan, el mundo avanza y mejora. Y más tarde esas mejoras las disfrutamos todos, incluidos los que esperan sentados en sus casas comiendo palomitas y desahogándose en twitter. Imagina por un momento que toda esa mala leche se reciclase en un esfuerzo por ayudar, aportar, mejorar, compartir… ¿Qué pasaría entonces? Supongo que muchas cosas. Cosas buenas. Cosas sonrientes ¡Por eso es tan recomendable apoyar a la gente que arriesga, especialmente cuando se equivoca!